Las nuevas aventuras de Hemo, Glico y Gluti

Ya tenemos aquí el nuevo capítulo de las historias de Hemoglobina y Glicosilada, escrito por Susana Ruiz.

Desde Barchilon Correduría de Seguros cuidamos de las PERSONAS CON DIABETES y trabajamos para divulgar e informar sobre la Diabetes de una forma atractiva y entretenida. Creemos que estas historias serán una herramienta genial para ampliar este mensaje.


Pasaron las navidades y llego el comienzo del nuevo año con un manto de nieve cubriendo los valles, montañas, senderos y pueblos del entorno de Broto.

Nuestros tres amigos, estaban emocionados porque en unos días, se organizaba con el club de Montaña del pueblo una excursión en raquetas.

A los tres amigos les gustaba mucho llevar a cabo excursiones con las raquetas. La sensación que sentían al caminar sobre la nieve con este material era increíble y muy satisfactorio.

Además, las excursiones que venían organizando desde el club Mendi Broto desde hacía unos años, mejoraban con los años. Los senderos elegidos, las rutas….

Hemo estaba especialmente emocionada. Aquel año, la ruta se iba a llevar a cabo cerca de los Miradores de Ordesa. Sabia por experiencia que aquella zona era espectacular, las vistas del valle desde aquel punto eran inmejorables.

Gluti era el que menos experiencia tenía con las raquetas, ya que al vivir habitualmente fuera de Broto, no contaba con tantos días como Hemo y Glico para caminar por montaña, senderos o sobre nieve.  Pese a todo, siempre se apuntaba a la actividad, pese a las bromas y vaciles de sus dos amigas por su especial torpeza cuando se colocaba las raquetas.

Llegó el día del evento y todos los participantes se agruparon en la calle principal de Broto, junto al albergue Bordas Felices del pueblo, punto de encuentro para todos los participantes en la excursión.

Los tres amigos, estaban impacientes por montarse en las furgonetas que los iban a acercar al punto de inicio de la ruta. Glico, miró al cielo con preocupación. Unas desafiantes nubes habían cubierto casi por completo el horizonte. Algunas de ellas se mostraban demasiado grises y oscuras, amenazando lluvia. Las previsiones de tiempo, por el contrario, eran muy buenas. Meteo blue anunciada un día soleado y un cielo despejado, sin ningún evento de tormenta ni lluvia durante las próximas 24 horas, sin embargo, todos empezaban a poner en duda aquel pronostico, ya que según levantaban su mirada al cielo se sentían observados de forma amenazante por las incipientes nubes.

Una vez estuvieron todos en el punto de reunión y tras hacer unas cuantas comprobaciones, emprendieron el viaje hacia los Miradores.

Los todos terrenos aparcaron en un sendero cerca de donde empezaba la ruta hacia los miradores. Todos fueron bajando de los vehículos y se fueron juntando en grupos de cuatro personas tal y como les fueron indicando los guías de Mendi Broto. Uno de los miembros del grupo debía contar con más experiencia con raquetas para ayudar al resto.

Una vez llegaron a los miradores, tras caminar un rato sin las raquetas, el cielo fue despejándose, las nubes amenazantes fueron desapareciendo para dar lugar a un cielo claro y un sol radiante.

Hemo, Glico y Gluti sonrieron. Las previsiones una vez más habían acertado y podrían disfrutar de una jornada esplendida en los miradores de Ordesa.

Ellos tres iban juntos. Los acompañaba un hombre de unos cuarenta años, novato en caminar con raquetas. Tenía experiencia en montaña, pero era la primera vez que lo hacía con las raquetas y se mostraba un tanto nervioso. Se llamaba Antonio, era de Zaragoza y aunque estaba deseando iniciar la ruta, su nerviosismo era patente.

Así que Hemo, no tardo en mostrar su empatía hacia él. Asegurándole que caminar en raquetas era muy sencillo y que seguro que era una gran experiencia.

Iniciaron el camino al poco rato, poco a poco, una vez comprobado que tenían bien puesto el material y todos en fila, siguiendo las instrucciones de los guías.

Cuando llevaban un rato caminando, uno de los guías, lanzo un copo de nieve a un grupo que andaba un tanto distraído. Les cayo de lleno y todos empezaron a reír al observar su cara de asombro. Aquello fue el inicio de una batalla campal de copos de nieve entre todos los excursionistas.

Entre aquella lluvia de copos de nieve a Glico empezó a sentirse un tanto mareada. Pronto comprobó que su sensor empezaba a pitar. Se aparto un poco del grupo para comprobar la glucemia que marcaba el monitor continuo. 50 y con dos flechas hacia abajo, marcaba DEXCOM. Acto seguido, de su mochila, saco un gel y una barrita. Mientras remontaba la hipoglucemia, seguía observando divertida la escena, le gustaba observar a la gente pasándoselo bien.

Antonio, fue el primero que se percató de que Gluti se había apartado. Al rato, Gluti se unió al grupo para continuar con la travesía por los miradores. Antonio, se acercó a ella y le preguntó:

Gluti, ¿Estas bien? Es que durante un rato no te he visto.

Gluti, un tanto perpleja por la reacción de su recién compañero de travesía, le contestó tranquilamente: Si, gracias Antonio. Es que tengo diabetes tipo 1 y he sufrido una pequeña hipoglucemia, pero ya he corregido.

Hemo y Gluti, escucharon a Glico y se volvieron hacia ella para comprobar que todo estaba ok.

Esta les contestó con una pequeña mueca sonriendo haciéndoles saber que todo estaba bajo control.

Fue entonces cuando Hemo continuo: Yo también tengo diabetes tipo 1, pero tranquilo Antonio que vamos cargadas de geles ¡

Gluti añadió: Y yo tengo celiaquía, así que mis barritas son diferentes, sin gluten, pero si quieres alguna me pides, tienen buen sabor a pesar de ser sin gluten

Antonio, fue entonces cuando añadió: ¡Vaya grupo ¡- Todos se quedaron en silencio sin entender las palabras de Antonio, Gluti incluso llegó a fruncir el ceño, ya estaba dispuesta a saltar. ¿A caso tenía algún problema? –

Antonio, se percató de la reacción de los tres compañeros y rápidamente añadió: Bueno, es que yo también tengo diabetes, tipo 2. Me diagnosticaron hace dos años. La verdad es que mi vida cambio a mejor. Retomé el deporte y empecé a comer de forma mas sana, los últimos años por diversos motivos me había descuidado. Tengo glucómetro y creo que en unas semanas me pondrán un sensor, ya que hace tres meses empecé con insulina. De hecho, esta es mi primera salida con insulina… y estoy un poco asustado…

Todos se quedaron asombrados. No se lo esperaban. Hemo fue la que tomo la iniciativa, contestando a Antonio: No te preocupes, nosotros te ayudamos en lo que quieras.

Conocemos la diabetes tipo 2 y la aptitud equivocada que hay con ella. La desatención, sin tener opción a ser atendidos por endocrinos desde el inicio ni contar con los mismos medios que nosotros, las personas con diabetes tipo 1. Espero que pronto te pongan el sensor, ya verás como todo es más fácil.

Glico añadió: La verdad Antonio, Hemo tiene razón, nosotros mismos las persona con diabetes tipo 1 quizá os hemos dado también la espalda. No siendo conscientes que al final todos tenemos diabetes y que todos merecemos atención.

Antonio, estaba visiblemente emocionado al escuchar las palabras de Hemo y Glico:

Gracias chicas, como he dicho antes, ¡VAYA EQUIPO ¡Y acto seguido cogió unas cuantas de nieve para lanzárselas a sus nuevos amigos!

Pronto, todos pararon para observar como los rayos de sol iluminaban uno de los escenarios mas hermosos de la naturaleza, el balcón de ORDESA. Desde los miradores se observaba toda su inmensidad y belleza, alcanzando la Sierra Custodia, Punta de las Olas, Añislo, Monte perdido y la Cola de caballo.

Todos quedaron enamorados de aquellas vistas. Antonio, estaba feliz. Por primera vez en mucho tiempo se había sentido y arropado tras su diagnóstico en diabetes tipo 2, sin ser juzgado por lo que le había llevado hasta allí. Todos tenemos circunstancias en nuestra vida que nos pueden hacer desatender nuestra alimentación o la práctica deportiva y dependiendo de nuestras predisposiciones, hacernos desarrollar ciertas patologías como es la diabetes tipo 2. Una enfermedad que se puede prevenir a diferencia de la diabetes tipo 1, si, pero que no por ello debemos culpabilizar a quienes la padecen, sino tenderles la mano para ayudarles y como Hemo,  Gluti y Glico hacerles sentirse queridos, arropados y conseguir que disfruten un día maravilloso en la montaña.